jueves, 20 de septiembre de 2012

lectura y escritura






Segun: Ana Mt CORRAL VILLAcASTíN
Universidad Complutense de Madrid 



El aprendizaje de la lectura y la escritura en la escuela infantil 69
• ¿Es que un niño de 2 o 3 años puede aprender a leer?
• Si es así, ¿por qué se pierde este tiempo tan vital y se retrasa hasta los
6 años en el ámbito escolar?
~Mantiene después este adelanto?, ¿cómo les afectará en apredizajes
posteriores?, ¿no tendrá efectos negativos?
• ¿ Cómo es posible conseguir que llegue a este aprendizaje con cl método
que se sigue en Educación Primaria?
Fueron estos algunos de los interrogantes y meflexiones que me surgieron
en los primeros momentos. Pero más tarde, una vez leído, releído y asimilado
el libro, creí profundamente en las investigaciones de Doman por varios motivos:
1) No podía negar lo que era evidente. Había logrado éxitos extraordinarios
tanto en niños normales como en lesionados cerebrales. Y no era el
unico.
2) Siempre he confiado en las innumerables capacidades que tienen los
niños pequeños y todo lo que nos pueden aportar (aptitud chomskyana).
Arden en un deseo infinito de aprender y nuestra función es abrirles de
par en par las puertas de los conocimientos básicos. No podemos coartar
su potencial, insaciable de curiosidad porque lo que el nito puede
llegar a ser, lo que serán sus intereses y facultades futuras, se está
detenninando en el período de O a 6 años. Su cerebro es una gran puerta
abierta. Asimila todas las informaciones sin esfuerzo consciente y su
objetivo es la diversión y la comunicación, Y este es motivo suficiente
para comenzar el aprendizaje de la lectura. ¡Qué mejor manera de
divertirse!
Ya Montessori (Doman, 1970) concluyó que los niños no utilizaban, ni
con mnucho, todas sus posibilidades y que debería dárseles la oportunidad de
hacerlo aunque sólo sea porque les encanta.
Puede también constatar que han sido muchos los indicadores que a lo
largo de la historia han ido construyendo la senda del Aprendizaje precoz de la
lectura, entre los que destaca la profesora Rachel Cohen, en Francia, quien
había aplicado las técnicas domanianas transfiriéndolas del ámbito familiar a
la escuela infantil. Psicólogos y pedagogos como Brunner (1983) y Moore
(Cohen, 1983) coinciden en Ja idea de que: «los niños pequeños puedeny ¿jalee-
en aprender a leer».
Con estos antecedentes y ini ilusión y confianza en los pequeñajos, aquel
impacto inicial al que me refería despertó en mi más entusiasmo, interés y
dedicación en relación al tema de la lectoescritura.






 


 


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